Ya lo decía, un antiguo filósofo griego, con su inmensa sabiduría: “Ocurra lo que ocurra, aun en el día mas borrascoso, las horas y el tiempo pasan.” Y agregaría, como reflexión, con una fuerza que se hace patente en cada acto de la vida cotidiana. Por eso no es de extrañar que aquellos que no perciben el paso del tiempo como un proceso ineludible, crean siempre que son todopoderosos cuando encuentran algunas migajas del poder, que no escatiman en dilapidar. Los que se creen todopoderosos han existido siempre, y siempre deben encontrarse con su tiempo, con el tiempo de la verdad. De ahí que sea bueno y conveniente que el poder se maneje en la perspectiva del tiempo y por lo mismo, con la mirada del cambio que nada deja inmutable, salvo quizá , una que otra creencia que sustentamos desde la formación de nuestros propios valores desde la niñez o aprendidos en la lucha por la vida, en momentos plagados de sentido para nuestra existencia.
Gabriel de Pujadas H.
Educador y Sociólogo
depunet@gmail.com
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