Problematizar la realidad es hacerle preguntas inteligentes a la misma, es decir, saber distinguir y clasificar las distintas variables que la componen para desarrollar hipótesis sobre sus relaciones, dimensiones y sentidos. Por eso en el enseñar a diseñar un problema, la realidad es siempre un buen estímulo intelectual para el niño. Si a esto agregamos que el desarrollo de la capacidad de problematizar la hacemos en torno a desafíos prácticos que es preciso resolver operativamente, mucho mejor aún. Si al niño lo ponemos frente a problemas que resolver, su interés por leer acerca de y escribir para expresar lo descubierto o no descubierto o sencillamente calcular lo que es necesario calcular, acrecienta su motivación por la lectura y la escritura.
Creemos que siempre este camino pedagógico tendrá un mejor resultado para la lectura, escritura y cálculo que para relevar hipótesis sobre sus relaciones, dimensiones y sentidos. Por eso en el enseñar a diseñar un problema, la realidad es siempre un buen estímulo intelectual para el niño. Si a esto agregamos que el desarrollo de la capacidad de problematizar la hacemos en torno a desafíos prácticos que es preciso resolver operativamente, mucho mejor aún. Si al niño lo ponemos frente a problemas que resolver, su interés por leer acerca de y escribir para expresar lo descubierto o no descubierto o sencillamente calcular lo que es necesario calcular, acrecienta su motivación por la lectura y la escritura. introduciéndolos directamente en una concepción teórica sobre las mismas. La práctica de problemas reales estimula y motiva siempre a querer averiguar y expresar, pero por sobre ello, nos fortalece el trabajo de la voluntad, de la perseverancia y la consistencia en la acción diaria.
Nuestra apuesta es que una pedagogía del hacer ayuda, fortifica y endurece las motivaciones más profundas del niño hacia la lectura, escritura y el cálculo. No se trata, por tanto, de desdeñar la lectura y la escritura y el cálculo, sino de enseñarlas a través de una metodología pedagógica apropiada a la edad de los niños, a la etapa del descubrimiento, del desarmar y armar, de preguntarse e interrogarse con asombro.El conocimiento integral de si mismo y la capacidad de diseño (manejo del pensamiento alternativo).
Por eso consideramos tan importante que el niño sea el primer objeto de su propio conocimiento. Conocerse a sí mismo, es la tarea básica de una pedagogía que quiera desarrollar integralmente a la persona de nuestro alumno. No sólo en sus aspectos intelectuales, sino en todas sus dimensiones. Más aún creemos que es importante que el niño conozca desde los orígenes mismos, es decir desde el conocimiento sensitivo, hasta avanzar progresivamente, hasta los niveles más altos de abstracción. Para ello consideramos eficaz utilizar la metacognición como instrumento pedagógico que permite al niño conocer de si mismo todos los aspectos que lo configuran como persona. Su sicomotricidad, su sensibilidad, su capacidad de escuchar y de silencio, sus emociones básicas, su corporeidad, sus sentimientos, su capacidad de juicio y raciocinio, sus relaciones con los otros, los efectos que éstas tienen sobre si mismo, son todos procesos que deberían caer bajo la atenta mirada metacognitiva del niño y del jóven.La metacognición nos impulsa a conocer los procesos mediante los cuales conocemos y de manera muy especial como pensamos, ya que querámoslo o no, el pensamiento tiene una fuerza desequilibrante de la persona en nuestra cultura. El niño debe, en términos muy realistas, conocer sus formas de conocer y pensar. Debe darse cuenta del potencial del pensamiento, como del potencial de otros aspectos de su personalidad. Pero en el caso del pensamiento debe tener conciencia de que existen formas distintas de pensar y enfrentar la realidad.La cultura moderna nos centró en un tipo de pensamiento lineal, siempre relacionado con estructuras de causa-efecto, de mayor y menor, de positivo y negativo, de arriba y abajo, de derecha o de izquierda, en otras palabras, un tipo de pensamiento que nos polariza la realidad en términos muy cartesianos (cuerpo y alma separados). La cultura del pensamiento no se caracteriza sólo por el predominio del pensamiento, sino por el predominio del pensamiento lineal, que es una sólo una forma de pensar y no todas.
De ahí que necesitemos, para el desarrollo de un verdadero cambio educacional, acorde con una época de profundas mutaciones, un tipo de pensamiento que sea más dúctil y flexible que el pensamiento lineal. Muchos, hoy hablan del pensamiento alternativo o divergente, para señalar un tipo de enfrentamiento intelectual a la realidad que no sea el tradicional pensamiento lineal de causa efecto. Con ello se estaría logrando miradas multivariadas y multifocales sobre la realidad, uniendo en este intento lo que Ortega y Gasset denominaba “el perspectivismo”, como una forma de explicar que nuestras percepciones sobre un mismo objeto de la realidad son diversas por las perspectivas en las cuales nos ponemos frente a ese mismo objeto.El resultado pedagógico de un pensamiento no lineal, es sin duda un desafío para el profesor, acostumbrado a trabajar con las verdades ya hechas, y no construidas por sus alumnos.
La única perspectiva válida, o la más valida, es aquella que nace de la estructura y contenido de conocimiento que posee el profesor. Por eso también la facilidad con la cual se aplican las pruebas de evaluación mediante cuestionarios de verdadero o falso, alternativas múltiples o completación de frases, ya que todas ellas suponen una verdad, la que detenta el profesor.La idea de construir un conocimiento a partir de la problematización y del descubrir y/o construir las verdades está muy lejana de nuestras prácticas pedagógicas, pero aún mucho más retirada del pensamiento pedagógico que se trabaja cotidianamente en el país. Por eso la necesidad de repensar el tipo de pensamiento que desarrollamos con nuestra acción pedagógica en nuestros niños, y ver si ello es útil para el desenvolvimiento de la capacidad de diseño que el país necesita de manera tan urgente para su crecimiento.
La necesidad del desarrollo: adicionar valor agregado a nuestras las materias primas.
No más que una breve descripción de algo ya sabido. Nuestro país no puede seguir exportando materias primas, en bruto, sin adicionarle inteligencia y diseño. Es preciso que esa capacidad de diseño que formemos en nuestros jóvenes, comenzando desde la niñez, se puede canalizar por los mejores caminos del desarrollo de los recursos productivos y de servicio.No obstante ¿qué entenderemos por esa capacidad de diseño, de la cual tanto se habla y poco se reflexiona? Intentaremos algunas aproximaciones que bien vale la pena pensar, pues ellas deberían cruzar todos los años de la educación escolar, desde la básica hasta el final de la media y si es posible la educación superior.Entenderemos como capacidad de diseño, la capacidad que potencialmente tiene toda persona de crear o construir estructuras cognitivas (estructuras vacías de contenido) que le permiten conocer o construir de manera siempre distinta la realidad, ya que son previamente definidas como estructuras cognitivas formales. Estas estructuras, actuando como especies de filtros cognitivos, pueden ser creadas por la misma persona si previamente ha recibido un entrenamiento en el desarrollo de la metacognición, mediante la cual crea o diseña estos filtros estructurales que deberán ser llenados de contenidos durante el proceso de conocer. Son, de alguna manera, estructuras formales o formas que esperan naturalmente sus contenidos que surge del contacto de la conciencia de la persona con la realidad que la circunda.En un artículo sobre evaluación, que escribimos en el año 1980 para la Corporación de Promoción Universitaria, en su Revista Nº 26 de Estudios Sociales, ya hablábamos de estas estructuras formales de conocimiento y nos aventurábamos a decir que “esta estructura formal se debe entender como un conjunto sistémico en el cual pueden ubicarse todos aquellos elementos que en un momento determinado constituyen partes esenciales del objeto a conocer, que se relacionan de variadas formas, al interior del mismo”.Afirmábamos que “esta estructura formal (elaborada sin contenidos reales por el momento) puede cumplir a lo menos con cuatro finalidades:a) Proporciona una configuración ideal (a priori) del objeto a conocer y sus necesarias relaciones con el entorno y el entorno mismob) Sirve como guía para diseñar, o adecuar en su caso, los instrumentos apropiados para la recolección de datos sobre el instrumento que corresponde evaluarc) Permite establecer un esquema de tipo ideal contra el cual comparar los datos e informaciones obtenidas de la realidadd) Por último, permite configurar un sistema de ordenamiento y clasificación de la información que sea pertinente y necesaria para el conocimiento.”Para una mayor operacionalización, en esa época afirmábamos, que “esta estructura formal puede ser vislumbrada desde tantas dimensiones como se consideren necesarias de acuerdo a la finalidad que se tenga del conocimiento”, lo cual nos da la posibilidad de configurar nuevos modos de conocer, interpretar y recrear la realidad. Es este manejo el que nos permite adicionar inteligencia y diseño a nuestras materias primas. Ya no ser más sólo exportadores de maderas en bruto, sino exportadores de muebles, hechos en Chile, con la capacidad de los técnicos, profesionales y trabajadores chilenos, que pondrían lo mejor de sí mismos para construir muebles con un diseño que nos distinga e identifique en el concierto de los mercados internacionales. Decir mueble chileno, por ejemplo debería significar, calidad, bonito y funcional diseño, buenas terminaciones, madera elaborada finamente, embalaje con una adecuada presentación, durabilidad, fácil de armar, bajo costo, etc. Esto se consigue con un proceso educativo continuo que haga de la práctica pedagógica un ámbito de innovación y creatividad de parte de los alumnos, poniendo en juego sus capacidades de diseño y pensamiento alternativo. Por eso se hace indispensable elaborar y poner en práctica los Proyectos de Desarrollo Educativo Institucional (PDEI) para cada establecimiento educacional, con una clara participación de profesores, autoridades y padres de familia, para generar con esto un proyecto que sea común y desde el cual las acciones cotidianas adquieran un significado pedagógico real.
Gabriel de Pujadas Hermosilla
Educador y Sociólogo
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