Quizá para muchos resulte desconocida la relación entre sexo y género, concepto de reciente desarrollo en las ciencias sociales. Y por lo mismo puede resultar interesante hacer la distinción entre ambos conceptos, pues muchas veces, su no distinción induce a errorres. Es necesario, por lo tanto, partir de lo básico:
1.- El sexo tiene una directa relación con lo biológico, es decir, dice relación a las características anatómicas y fisiológicas con las cuales nacemos y que nos diferencian como hembras o machos de la especie humana. Por lo mismo, el sexo es innato, propio a la naturaleza bólógica de cada cual. En este sentido, el sexo es inmodificable como tal, es decir, no puede cambiar y por lo mismo una de sus características, surgidas de la naturaleza de la propia especie, es que tiene un carácter universal.
2.- A diferencia del sexo, el género es un elemento cultural que se le asigna al ser humano al momento del nacimiento, a partir de la apariencia externa de los genitales. Esta asignación se inscribe dentro de un proceso soci-cultural más amplio, que es la socialización de las nuevas generaciones por parte de las generaciones adultas. De este modo, el género es aprendido social y culturalmente por la persona, de acuerdo al reflejo que le proyectan sus mayores. Este aprendizaje inicial puede ser modificado en el transcurso de la existencia y se inscribe en el potencial que puede tener el individuo de sobre ponerse a las pautas culturales que le han sido socializadas.
Un dato importante en esta distinción básica, es que el género varía, de hecho, de cultura a cultura o puede variar dentro de una misma cultura y sociedad, dado que los estatus, roles y funciones pueden cambiar ya que pueden adquirir las connotaciones de adscripción o adquisición social y por lo mismo, tienen una capacidad de cambio que se puede dar durante la existencia de un individuo. Es por esto que cuando hablamos de género estamos haciendo una muy directa relación al concepto de cultura.
Las ciencias sociales adoptan y desarrollan el concepto de género, como una idea que permite una mayor amplitud explicativa y descriptiva que el concepto de sexo, el cual se ve restringido a un enfoque meramente biologicista. No obstante esto, para el conocedor común, el sexo sigue siendo un parámetro importante de valoración de mujeres y hombres, asignándoles valoraciones sociales muy distintas a unos y otras.
Por otra parte, cabe destacar el aporte de la sicología en relación a las temáticas de asignación de género, identidad de género y rol de género, lo cual nos abre una perspectiva de trabajo a partir del análisis de los procesos experimentados por los individuos y su entorno, a diferencia de los aportes de la antropología y la sociología, que aparecen como análisis más focalizados en los grupos y procesos sociales y culturales más globales. Por eso, una mirada más holística nos debería llevar a la configuración de un sistema de análisis e interpretación en el cual sexo y género sean partes de un todo que debe ser comprendido como una totalidad integrada e interdependiente.
No dejan de ser interesantes y estimulantes para el diálogo las ideas que han surgido en torno a la relación entre género y poder, como también la idea de la estrecha relación que existiría entre género y prestigio. Ambos son ámbitos en los cuales es preciso seguir profundizando.
Gabriel de Pujadas Hermosilla
Educador y Sociólogo
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